Autoestima y autoconfianza

En general, las personas con TDAH no tratadas y en especial los niños y adolescentes, no tienen ni una buena autoestima ni un conveniente autoconcepto de ellos mismos, por lo que podrían enfrentarse de una manera ineficiente a situaciones diarias, como responsabilidades, retos escolares, etc. En muchas ocasiones, los padres intentamos formar una autoestima positiva en nuestros hijos con medios y procedimientos algo artificiales y a corto plazo. Queremos que nuestros hijos siempre se sientan bien consigo mismos y utilizamos elogios exagerados y muchas veces sin fundamento.  Sin embargo, los errores, la no consecución de objetivos y las pequeñas o grandes frustraciones forman parte de la dinámica de la vida. Hay que enseñar a ganar pero también a perder y a volver a afrontar de nuevo las situaciones que nos fueron difíciles.

Los hijos acostumbrados a ser alabados de forma incondicional pueden sentirse muy defraudados cuando, al incorporarse a la vida adulta, chocan con la realidad. Descubren, de pronto, que su autoestima está mal fundamentada y que, por ello, no es “real”. La experiencia nos enseña que la autoestima de los hijos no se desarrolla sólo por la vía del elogio continuo, menos aún si es injustificado. La mejor autoestima es la merecida, la que se basa en logros reales, la que cada uno se gana con su propio esfuerzo. Y la confianza que se basa en sentirse querido por la persona que eres, independientemente de tus logros y fracasos.

Para mejorar la autoestima de tu hijo, en primer lugar, la actitud y el ambiente en la familia debe ser comprensivo, amable y dialogante utilizando la comunicación no violenta.

En segundo lugar, nunca deberemos amenazar con la retirada del amor. Es importante que el niño se sienta querido siempre, a pesar de los actos o conductas que cometa. Es preferible hacerle entender que lo que no nos gusta de lo que ha hecho es su conducta y no él en sí mismo. Tenemos que distinguir entre lo que es y lo que ha hecho.

Debemos intentar evitar asociar las conductas negativas con la propia persona. Es muy distinto decir: “Está conducta está mal” que “Eres malo” o “Has hecho una tontería” a “Eres tonto”. Lo primero se atribuye a la conducta la cual es modificable, mientras que la segunda se refiere a la persona y no se podría modificar. Hacerles ver con acciones, no sólo con palabras, que les queremos, siendo consecuentes con nuestras palabras, y actuar demostrando a los niños que son queridos por todos.

Ésta será la mejor manera de conseguir que su autoestima aumente y compense otros deficit que puede tener como pueden ser los problemas escolares y de conducta en algunos casos. 

Escuchar a tus hijos

Escuchar a tus hijos para que perciban que su opinión te importa. Muchos estudios muestran que lo que tiene más impacto en la calidad de las relaciones familiares y en el bienestar de los niños es la cantidad de tiempo que pasamos juntos con ellos. Tiene menos importancia que hacemos durante ese tiempo, lo importante como padre es estar presente (física y mentalmente). Apagad Smartphones y tablets un rato para realmente estar presente. Puede ser cualquier actividad diaria que hacéis juntos como pasear el perro, limpiar la casa, cocinar, leer un cuento, hablar sobre un programa favorito de la tele, dibujar, construir una cabaña en el bosque, ir a la piscina etc. Aquí hacemos hincapié en demostrarles que les queremos, que sus opiniones son igual de valiosas que las nuestras y que las de los demás.

También es importante en niños con TDAH que se les preste mucha atención cuando nos quieran contar algo, ya que muchas veces las causas de una conducta disruptiva provienen de una forma de llamar nuestra atención. Si le prestamos la suficiente atención que el niño requiere conseguiremos que muchos de sus actos se vean disminuidos o erradicados.

En general los niños con TDAH necesitan la atención constante por parte de los demás, por lo que es importante dedicarle un periodo de tiempo específico para él o ella, cuando no están los hermanos. Busca un momento del día sólo para él o ella. Podemos aprovechar la realización de algún hobby o incluso únicamente buscar un rato para hablar sin hermanos presentes. Evita la hora de los deberes, ya que suele ser un momento con tensiones. La idea es encontrar un momento de tiempo sin estrés o exigencias.

Reforzar y corregir

Reforzarles las conductas positivas es una de las estrategias que más funcionan con los niños con TDAH. Se debe procurar reforzar y recompensar, sin exagerar, todos los pequeños progresos que van realizando. También elogie sus calidades cómo persona: “Eres tan amable, generoso, creativo…” o “Me gusta ver que lo estás intentando, aunque es difícil”.  No hay que olvidar que estos niños realizan un esfuerzo mucho mayor que los demás niños para conseguir resultados iguales o incluso peores. Además debemos ser conscientes también de que muchos de los errores que cometen son causados de forma accidental debido a su trastorno.

Corrige el comportamiento, y no el niño y evita exagerar con frases cómo “siempre…” o “nunca…” . Para que los niños no asocien la corrección con un fracaso, es importante que las correcciones se produzcan en privado. Si hay que sacar el niño de una situación de forma urgente, hazlo de la forma más discreta posible, apártalo de la situación y habla con él. Si el niño está muy alterado (por ejemplo con mucha ira) es mejor esperar hasta que se haya tranquilizado antes de hablarle. Corregirlos en público causaría una mayor humillación delante de los demás, que derivaría en posibles burlas y como consecuencia, una reducción en su autoestima. 

Siempre respetar la privacidad del niño, y no hablar sobre sus problemas con otras personas, comparar el comportamiento del niño con el de su hermano u otros compañeros o ridiculizarle delante de los demás por sus fallos. Aunque parezca obvio que tenemos que mostrarles respecto a nuestros hijos, muchas de estas conductas citadas se realizan en ocasiones sin intención. Por eso es importante ser conscientes de lo que decimos y hacemos y admitir cuando nos hayamos equivocado.

Es fundamental saber que estos niños tienen unas limitaciones por su trastorno por lo que debemos adaptarnos a sus capacidades y por tanto, a sus necesidades. Sin embargo, tampoco debemos olvidar que viven en una sociedad y también ellos deben aprender a adaptarse al medio social que les rodea. Este hecho merece especial atención, ya que desde este trastorno siempre se les exige a los demás adaptarse a las necesidades del niño, sin tener en cuenta que el niño indudablemente se mueve en un ambiente determinado al que deberá adaptarse si quiere mantener una buena interacción con el mismo. 

Somos todos únicos y debemos compararnos con nosotros mismos. Evita la comparación con otras personas (hermanos, amigos, compañeros), por ejemplo “porque no estudias más cómo tu hermano”.  Tampoco debemos utilizar comparaciones positivas como “eres la más bonita de todas tus amigas” o “dibuja mucho mejor que todos tus amigos”. Para el niño puede ser difícil estar a la altura de una imagen tan glorificada de sí misma. Concéntrese en lo que tiene tu hijo/a en lugar de lo que no tiene o lo que tienen los demás.

Se realista con tus demandas y no exijas más de sus capacidades. Nos referimos al hecho de reconocer las limitaciones que tienen los niños con TDAH (que son diferentes en cada uno de los niños) y no exigir nunca por encima de aquello que son capaces de hacer. Tampoco está bien exigir muy por debajo de sus capacidades. Cada niño necesita un reto alcanzable para crecer y desarrollar su autoconfianza y autoestima. Para ello, será importante dedicar un tiempo importante a observar cuáles son esas limitaciones y ver posteriormente como se pueden ir paliando

También es importante enseñarle a aceptar los sentimientos negativos y ayudarle a que los exprese. Saber mostrar los sentimientos y aprender a controlarlos mejorará enormemente la calidad de sus relaciones y como consecuencia autoestima. En el taller de coaching para padres enseñamos estrategias comunicativas para ayudar l@s niñ@s a identificar y expresar necesidades y sentimientos.

El coaching del taller “Coaching para Padres” está dirigido a adultos que tienen la responsabilidad de cuidar, educar y convivir con un niño/a con TDAH. Es por ello que se habla sobre esta condición, sus características, las implicaciones que supone a las personas que lo padecen (¡no sólo los problemas o dificultades, sino también aquellas implicaciones positivas!) Sin centrarte exclusivamente en los síntomas del TDAH y partiendo de una visión más amplia del ser humano, podrás apreciar mejor las características personales de tu hijo/a, tanto sus puntos fuertes como sus debilidades.

¿Cómo funciona el taller “Coaching para padres?

La modalidad del curso es a distancia con sesiones semanales. El curso es sobre todo práctico, la base son los ejercicios y las estrategias enseñadas. Sabemos que la forma de lograr un cambio estable y duradero en el tiempo es a través de la práctica y la sabiduría.

El curso incluye:

  • Una sesión semanal (durante 10 semanas) 
  • Consejos, juegos, estrategias y ejercicios prácticos cada semana.
  • Una sesión individual con un coach

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