Caminar para sanar

El que el trauma no cause TDAH no significa que la persona con TDA-H no sufran traumas y/o dolor psicológico, recuerdos vergonzantes, rencores congelados, películas  dolorosas y añejas,  y representaciones molestas que se activan dentro de la bóveda mental  sin haberlas pedido .  

Lamentablemente psicoterapias que se centran sólo en buscar y hablar de los traumas como el psicoanálisis, no muestran resultados en el TDAH. En este artículo voy a hablar de una estrategia eficaz y gratuita que utiliza la actividad física, la meditación y EDMR, para abordar el dolor psicológico y el trauma emocional (cuando este “trauma” no es muy  grave o severo, que quede claro)

Metas

  • Conocer los beneficios mentales de la actividad física
  • Aprender sobre los beneficios de la estimulación bilateral para lidiar con el dolor emocional
  • Practicar una forma de caminar consciente que combina la meditación con EMDR

Estado actual

El problema de transformarse en un terapeuta arqueólogo “descubre traumas”, es que el sólo hablar del trauma no siempre ayuda a solucionarlo y aunque lo hiciera,  suele pasar que al otro día, aparecen dos más, y al otro día cuatro, y al otro día seis. 

Lo que es buena cosa para los psicoanalistas y algunas sectas que ponen el trauma, desintegraciones, o engramas como el centro de su quehacer,  prometiendo sanar neurosis, ser un “clear” o “unificado”, y de paso mantener a los acólitos de por vida. 

Nosotros creemos que es más útil hacer arqueología de los buenos momentos, los bellos recuerdos,  las experiencias de éxito y aprendizaje,  las epifanías donde disfrutamos de algo, los momentos en que nos invadió una paz repentina, o simplemente de esos momentos que nos  gustaría que siguieran pasando. Poner  el acento más en los momentos felices que en los  malos. Preferimos el bienestar post felicidad, al estrés post traumático

Ahora bien, a veces en la vida nos topamos con nuestra propia mente jugándonos en contra, recuerdos dolorosos que nos hacen actuar contra nuestro propio interés manifiesto. En esos casos es útil hacerle frente al intruso, no para intelectualizar, si no para hacerle perder su potencia. Muchas veces el trauma se queda no solo en la mente, sino también en el cuerpo en forma de rigidez muscular,  disminución de nuestra capacidad perceptiva, de sentir, auto sabotaje o paralización.

Los encargados de divulgar las bondades de la  práctica de la actividad física desde los sistemas de salud y educativos hacen un trabajo, por decirlo menos, mejorable.  

Se suele vender el deporte por su capacidad de prevenir problemas de salud  como los cardíacos, lo que sólo motiva a la gente de cierta edad o que teme por la salud de su palpitante músculo vital, o se suele decir también que el deporte sirve para bajar de peso cuando eso, por sí solo, es simplemente falso.

Digámoslo claro:  si los beneficios del deporte se pudieran introducir dentro de una pastilla esta sería la píldora más milagrosa jamás inventada por un laboratorio farmacéutico.

Nos centraremos sólo en la relación ejercicio y salud mental y psicológica, mostraremos algunos de estos beneficios acreditados y nos explayaremos en el menos conocido: el ejercicio como una especie de auto terapia de estimulación bilateral para procesar experiencias de dolor psicológico y trauma.  

Con trauma aludimos a historias, imágenes, recuerdos y películas mentales  dolorosas, avergonzantes, humillantes, relatos internos que nos tengan el corazón lleno de  resentimiento inútil,  y pensamientos anclados al  pasado que nos gustaría que se fueran, diluyendo, o al menos perdieran la potencia que tienen en nuestra cabeza y se hicieran soportables.

Beneficios mentales de la actividad física

El Factor neurotrófico derivado del cerebro o FNDC

La actividad física es uno de los recursos más efectivos para aumentar los niveles de neurotrofinas.  El FNDC  está asociado al crecimiento del sistema nervioso, la memoria,  la inteligencia y el aprendizaje.  

El sistema endocannabinoide

El sistema endocannabinoide es un sistema formado por un grupo de receptores cannabinoides endógenos (parecidos al THC del cannabis), que es activado por el ejercicio físico.  Los endocannabinoides no solo sirven  para  preocuparse menos y ser felices; si no también para sentirse más cerca y conectados con los demás

Activación conductual

Este es el efecto quizás más duradero de persistir en una actividad física moderada: puedes experimentarte como alguien capaz de seguir y profundizar y que sigue adelante aún cuando las cosas se ponen difíciles.  La activación conductual nos enseña que la conducta viene primero, y si se persevera, los sentimientos vienen después.  

La selección natural nos ha dotado de una forma de perseguir nuestros objetivos y seguir adelante cuando las cosas  se ponen difíciles, un boost neuroquímico que viene después de la conducta de perseverar y trabajar duro. Para muchos, la experiencia de continuar más allá del límite, es lo que da sentido al ejercicio físico y lo que hace que la experiencia sea gratificante. Es una experiencia que se puede extrapolar a otras áreas de la vida.

Trotar-Correr y Estimulación Bilateral, mi historia

En el verano de el 2018, mientras trotaba tranquilamente por la orilla litoral, a los 30 minutos de un trotar suave me di cuenta que mi estado mental era muy parecido a ciertos estados de conciencia que he  logrado meditando: una especie de trance que se alterna entre un despreocupado estar en el presente, junto con un espontáneo  aclarar ideas, acordarme de cosas por hacer, o simplemente, de repente ver un asunto desde otra perspectiva. 

Me acordé de ciertas terapias que utilizan el bamboleo rítmico, el tapping, el movimiento ocular de izquierda a derecha, cómo método para solucionar problemas psicológicos. 

No encontré artículo o libro que tratara el tema de correr como una especie de terapia de estimulación bilateral, pero si encontré Walking Your Blues Away, el autor Thom Hartmann, y que además ha escrito libros sobre TDAH en adultos. 

En Walking Your Blues Away Thom Hartmann se centra en el acto de caminar  para lidiar con el dolor emocional, y también activar la creatividad y solucionar problemas. Caminar es una aparentemente simple y efectiva terapia bilateral para la curación de los recuerdos que duelen.

Estimulación bilateral y hipnosis 

¿Recuerdas las caricaturas de los hipnotizadores de teatro que blandían un reloj de bolsillo mientras entonaban “Mírenme a los ojos …”? Bueno, según el autor Thom Hartmann, este tipo de hipnosis en realidad era una terapia psiquiátrica de buena fe a fines del siglo XVIII y principios del siglo XIX.

De hecho, Franz Anton Mesmer fue la primera persona en desarrollar un sistema de estimulación bilateral, agitando los dedos de lado a lado mientras un paciente los seguía con los ojos.  Mesmer descubrió que su sistema era bastante efectivo para resolver problemas físicos y psicológicos no orgánicos. Es decir, condiciones o problemas psicosomáticos enraizados en el trauma emocional.

A finales de 1800, Sigmund Freud, descubrió el poder de la terapia bilateral en la forma de acariciar alternativamente ambos lados del cuerpo, una técnica que desarrolló Mesmer por primera vez.

De hecho, en la década de 1880 y principios de 1890, el método preferido de tratamiento de Freud no era la terapia de conversación (que es por lo que se hizo famoso) sino una técnica bilateral conocida como hipnosis.

En Walking Your Blues Away, el autor Thom Hartmann describe la interrupción repentina del uso  de la hipnosis por parte de Freud a la popularidad del libro Trilby, escrito por George Du Maurier en 1894.

Jugando con la nueva ola de antisemitismo que barrió Europa a fines del siglo XIX La novela de Du Maurier, Tribly,  narra la oscura historia de Svengali, un hipnotizador “siniestro, judío” que explotaba a mujeres susceptibles, tanto sexual como económicamente. Hartmann sugiere que la reacción del público hacia los médicos judíos que empleaban la hipnosis fue tan intensa, que Freud no tuvo más remedio que abandonar esta forma exitosa de terapia.

Estimulación bilateral y caminar 

Walking Your Blues Away ofrece teorías sobre por qué las terapias bilaterales como la hipnosis, la EDMR,  la estimulación de lado a lado, la PNL, EFT, etc. tienen tanto éxito en la reformulación del trauma emocional, y el autor aplica este modo de terapia al caminar.

El hipocampo es la parte del cerebro que funciona como un “vertedero” de recuerdos, por así decirlo. Todo lo que pasamos o experimentamos  lo procesa el hipocampo mientras duermes (el REM es otra forma de estimulación bilateral). Las siglas REM hacen referencia a: Rapid eye movement (‘movimiento ocular rápido’, la fase del sueño durante la que suceden los sueños más intensos) .

Sin embargo, algunos traumas emocionales, como los que se experimentan en el trastorno de estrés post traumático, son tan graves que el hipocampo no puede procesarlo todo. Este trauma luego se “atasca” en el cerebro, incapaz de ser procesado como un mero recuerdo. Estas experiencias quedan congeladas a menos que se resuelvan.

Caminar es la forma más cotidiana de estimulación bilateral, y el mecanismo que intuitivamente utilizamos cuando lidiamos con una preocupación, es cosa de ver a los padres en los pasillos de una maternidad.

Hartmann se dio cuenta de que tener en la imaginación un recuerdo doloroso mientras se camina  puede resolver un problema traumático. Según Walk Your Blues Away, la técnica de Hartmann de caminar para aliviar traumas ha demostrado ser exitosa para aliviar los síntomas a corto y largo plazo en las personas que sufren desde agrias disputas domésticas,  hasta traumas de guerra.

Esto se debe a que caminar utiliza ambos hemisferios del cerebro,  y “mantener” el problema traumático en la mente mientras se camina puede literalmente quitarles potencia a los eventos perturbadores.

La mayoría de nosotros nos damos cuenta de los muchos beneficios de caminar, pero Walking Your Blues Away describe un proceso engañosamente simple para resolver las emociones estancadas y los síntomas derivados de experiencias traumáticas.

Caminar como terapia bilateral también puede usarse para generar creatividad, resolver problemas y crear estados motivacionales.

Este tipo de “terapia gratis” puede usarse también con cintas de correr, incluso sin cinta (https://walkathome.com/).

La terapia bilateral del caminar es una idea fascinante y sensata, de modo que si esta forma de curación te parece atractiva, es una manera  a probar de tratar la angustia emocional crónica o resolver las emociones “estancadas”. Todos sufrimos pérdidas, rechazo y trauma emocional. La clave, como dice Thom, es facilitar la capacidad de sanar de forma natural.

Si quieres comprender Haz!

*Para este ejercicio me he apartado un poco de la propuesta original de Hartmann que mixturaba el caminar y la PNL y me he acercado más a la terapia de exposición de la TCC.

Definir el problema

Antes de salir a caminar, ten en cuenta los problemas que existen en tu vida y que consideras que no se han resuelto. Esto puede variar desde traumas pasados, rencores, enojos o vergüenza, a problemas de relación con personas a las que ya no tienes acceso (incluidas las personas que han fallecido). No hay problemas específicos correctos o incorrectos para trabajar. Si puedes pensar en eso, visualizarlo y sentirlo, entonces puedes caminar y trabajar con él.

Presenta la historia

Observa tu historia sobre el problema; patrones de pensamiento como: 

“Ella fue cruel conmigo” ,

“No tenía derecho a lastimarme así” ,

“¿Por qué tuvo que morir?” ,

“Me gustaría obtener este trabajo, pero no sé qué hacer para que esto suceda”

Siempre hay una historia interna, contigo y el objeto de la historia en el centro, y es importante sacar esa historia para que puedas decirla y escucharla explícitamente. 

¿Cómo describirías la historia a ti mismo, en tu espacio más privado y seguro, si tuvieras que reducirla a unas pocas palabras o una oración o dos? 

Una vez que tengas eso, tendrás una de las dos herramientas para determinar cuándo ha finalizado tu proceso.

Otra herramienta importante es notar la carga emocional asociada con este evento. Usando una escala de 0 (realmente no me importa) hasta 100 (la más intensa que haya sentido), propone un número para clasificar la carga emocional relacionada con este evento.

No solo este número será útil en tu trabajo con el proceso; también será una excelente herramienta para obtener una perspectiva histórica, ya que a menudo, después de que se resuelve un recuerdo, es muy difícil recuperar el acceso a la carga emocional original (porque se ha resuelto). Podemos olvidar muy rápidamente lo importante que parecía un evento pasado.

Camina con el problema

Caminar es bastante simple, pero hay algunas reglas de sentido común. Usa ropa y zapatos cómodos. No traigas nada más que lo necesario (tu identificación y las llaves). Si sales con tu teléfono móvil, deberías ponerlo en silencio y llevarlo en el bolsillo: deseas poder caminar con facilidad y balancear los brazos cómodamente.

Elige una ruta que tenga al menos un kilómetro de largo, e idealmente tres.

Asegúrate de que la ruta coincide con tus capacidades físicas y que el médico no te  ha advertido contra el esfuerzo excesivo.

Por otro lado, no hay necesidad de excluir las escaladas si tienes buena salud y quieres utilizar tu caminata además como ejercicio aeróbico.

No importa si es una ruta rural, suburbana o urbana. Donde sea que camines habrá cosas que te distraigan. La clave no está en encontrar un área para caminar libre de distracciones, eso es prácticamente imposible. Por el contrario, la clave es continuar acordándose el mantener tu  imagen y/o sentimiento frente a ti mientras caminas.

Por supuesto, nadie tiene una concentración perfecta. Después de veinte o treinta segundos de caminar, notarás  que tu  atención se aleja en otra dirección. Eso no es problema, solo sigue recordándote a ti mismo volver a centrar tu atención en el tema u objetivo que estás trabajando, y vuelve a sacarle la foto o escena mental.

La cantidad total de “tiempo concentrado” que requiere su movimiento bilateral para resolver el  problema o meta es individual.

La mayoría de la gente tiene que caminar durante media hora más o menos, acordándose continuamente a sí mismos estar presentes con la imagen y el sentimiento.

Estamos todos programados para aprender a través de prueba y error. Aprender cómo hacer rápida y fácilmente una sesión de Caminar para sanar, por lo general, lleva algunos  intentos.

Recuerda: no hay falla. Solo hay resultados. Aprende de los resultados y continúa.

Observa cómo cambia el problema mientras caminas rítmica y relajadamente:

  • como cambian tus pensamientos
  • cómo cambian tus sentimientos
  • en qué parte del cuerpo lo sientes
  • cómo sientes tu respiración
  • qué tan brillante es la imagen en la memoria, 
  • dónde está proyectada, 
  • qué tan clara parece, 
  • si está en color o en blanco y negro, 
  • si hay sonido o no, 
  • si se ve como un clip de película o una imagen fija, 

Ya sea que nos veamos en la imagen,  o lo veamos como si estuviéramos mirando desde afuera, estas son  etiquetas o información de cómo se ha archivado el recuerdo.

A medida que cambia el valor emocional o la emoción asociada a una,  imagen / memoria, las características cambiarán.

Cuando las personas caminan con una memoria desagradable, no es raro que digan que estas memorias comienzan a desintegrarse, a atenuarse, a perder su color o a alejarse.

El oscurecimiento puede comenzar en una esquina o en una parte de la imagen; luego el cambio se extiende por toda la imagen.

El nudo y tensión en los músculos comienza a disiparse desde la boca del estómago.

Una vez que este cambio ha sucedido, las personas notan que la emoción que sienten sobre la imagen del recuerdo ahora es diferente.

Todavía es posible recordar el evento, pero la sensación sobre el evento ha cambiado.

A menudo, la historia de “Me dolió y todavía me duele”, por ejemplo, cambia a algo así como: “Aprendí una buena lección de eso, incluso aceptando que fue muy desagradable”.

El dolor del tiempo presente se convierte en una experiencia en  tiempo pasado.

Cuando notes que la imagen cambia (o la sensación cambia), deja que el proceso continúe hasta que ya no notes ningún cambio más.

Luego pregúntate, “¿Cuál es mi historia sobre este recuerdo ahora?”.

Si el proceso está completo, descubrirá que la historia que ahora te estás diciendo a tí mismo será considerablemente más saludable y más útil que la historia anterior.

Cuando la historia cambia a una que proporciona un marco más positivo, lo más probable es que haya terminado con la parte negativa de esa memoria.

Ancla el nuevo estado

Cuando la imagen esté bien formada y notes que tu historia  sobre el evento ha cambiado, ancla esta nueva realidad examinándola cuidadosamente: observa cómo ha cambiado la imagen, sus emociones adheridas,  escucha y vive la repetición de la nueva historia interna y observa la sentimientos asociados con el nuevo estado.

Fíjate en todas las formas en que ha cambiado el recuerdo.

Y, mientras caminas hacia tu casa o hacia tu punto de partida, piensa en cómo lo describirías si eligiera contárselo a otra persona. (No es necesario contarle nada a nadie, pero al enmarcarlo de esta forma, te ayuda a aclarar la nueva historia).

Cuando llegues a casa, considera escribir algo sobre tu nueva experiencia, tu nueva visión, tu nueva historia: una narración autobiográfica, como una entrada en un  diario, o algo abstracto, como un poema o canción.

Si es tan personal y privado que no deseas anotarlo, simplemente siéntate en un lugar silencioso y seguro y habla en privado contigo. Estos pasos ayudan a anclar el nuevo estado, lo acomodan en un nuevo lugar en su mente y corazón, por lo que estará disponible para usted como un recurso, en lugar de como un “trauma”, en el futuro.

Repite las caminatas y el proceso las veces que sea necesario.

Resumen

  1. Define el problema: encuentra el problema no resuelto del trauma pasado, visualízalo y siente el trauma.
  2. Plantea la historia: Reduzca el patrón de pensamiento a unas pocas oraciones y  en una escala de 1 a 100 valora el  malestar.
  3. Camina con el problema: Camina 20 minutos como mínimo con la imagen y sintiéndola,  camina relajado.
  4. Observa cómo cambia el problema: la imagen se oscurece, los sentimientos cambian y la historia cambia.
  5. Anclar el nuevo estado: visualiza la nueva imagen del trauma.
  6. Registra la nueva visión: repite la nueva visión escribiéndola en tu diario y evalúa  el trauma nuevamente de 1 a 100 para ver el cambio en la intensidad de tus sentimientos.

“Caminar dibuja ideas sobre el camino e  invita a nuestros pensamientos a amoldarse a nuestros cuerpos y el entorno”s

El psicólogo de orientación clínica, investigador, autor Jorge Orrego Bravo es cofundador de Atencion.org  y creador del programa de Coaching TDAH. El Coaching TDAH es una  ciencia de punta basada en la terapia cognitivo conductual  y  el entrenamiento de habilidades prácticas.  Ayudamos a los jóvenes y adultos con TDAH a anticipar,  gestionar emociones,  organizarse,  y alcanzar el éxito personal y académico/laboral .

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